lunes, diciembre 20, 2010

Montevideo: la ciudad más fea en vísperas de navidad



 Faltan pocos días para navidad. Si no lo supiera, si despertara de un largo sueño sin saber dónde estoy ni en qué época vivo, la verdad se me revelaría con tan solo salir a la calle.

Camino como todos los días por 18 de Julio. Hace mucho calor, e inmediatamente noto un flujo de gente mucho más grande que el resto del año.

 Lo que primero llama mi atención dentro de esa masa anónima,  es la cantidad de niños menores de un año. Con el calor y la urgencia de compras, las madres se encajan los críos en la cintura y se comportan como osas pandas salidas de Chernobyl. Y así andan, con bolsas llenas de chucherías y bebés llorosos al rayo del sol.

Camino con dificultad, esquivando cuerpos lentos, cuerpos que se me abalanzan. Mucha, mucha gente  atontada por el calor y las rebajas, que cruza con roja, que mira para cualquier lado, que se frena de improviso en medio de la vereda como si atrás no viniera nadie.

Las vidrieras no tienen adornos navideños. Son muy pocos los locales que decidieron darle un toque festivo al asunto. Eso sí, invirtieron en grandes carteles que vociferan “50% de descuento”, “2x1”, “Liquidación”, y cosas por el estilo. Y funciona, porque la gente revuelve enajenada  las bateas y se lleva todo lo que puede.

En la esquina de 18 y Yi alguien comenta que hubo un récord de ventas de televisores LCD. “El nuevo objeto de deseo tecnológico”, pienso. Ya vi pasar varios de estos fenómenos en mi vida: el reproductor de video, el de cd y el de dvd, la cámara de video, la computadora, y muchos otros. El espíritu consumista está en todo su esplendor. Los economistas tienen una sonrisa complaciente en sus rostros, esto debe  indicar que hay dinero circulando, que es bueno para el país.

Pero la supuesta reactivación económica no logra ponerme contenta. Y no es que  odie el capitalismo o cosas de esas. Simplemente hay algo que no está del todo bien.

Montevideo no es una ciudad muy agraciada, pero estos días está particularmente fea.  Expide olor a baratijas chinas, a dinero mal gastado, a egoísmo y a reloj en frenética cuenta regresiva.

Yo quiero quedarme  un poco adentro. Llamar a las tías abuelas que viven solas para ver si necesitan algo. Cocinar algo rico para compartir en Nochebuena. Pensar en los que ya se fueron, disfrutar a los que están pese a las diferencias. .. Para alguien que lloró las veinte veces que leyó el pasaje de navidad de Mujercitas, es un plan bastante lógico.





Link hacia Una navidad, de Truman Capote.
http://www.sisabianovenia.com/LoLeido/Ficcion/Capote-UnaNavidad.htm

3 comentarios:

Dulce dijo...

clap clap clap!
felicidades nachu hermosa.

Madonna_es_mi_madrina dijo...

Jeje gutó?

Felicidades para ud también!

VK dijo...

Yo no me olvido más cuando la madre de las mujercitas les regala un hermoso cuaderno de tapa dura azul (no sé si era azul, pero así me lo imaginé yo). ¿Te acordás? No tienen un mango, pero ella les regala eso: un objeto-símbolo, simple, una ventana a la imaginación. Qué lindo. Desde ese momento AMO los cuadernos vacíos, abiertos a la inspiración.